Callada yace en blanca rama
Se está cuajando un llanto hiriente, aquí en mi alma.
Un nudo en mi garganta que apuñala.
La rosa maternal robusta y grana
Callada languidece en blanca rama.
Su rostro ha perdido esa malicia que otorga el sol con cruel moneda.
A cambio de existir buscando luces. Blandió sus espinas y sus penas.
Eterno parecía su jardín y fue mordaz depredadora,
dejando atrás cien huellas, mil heridas.
La rosa amazona y triunfadora.
Reposa y duerme en estupor, no siente que se secan sus raíces.
Quizá sueña que subyuga margaritas... y yace inmóvil blanca y triste.
Y así la aguarda en su reposo...
El siempre eterno jardinero.
Yo, vástago y sarmiento de su savia. La observo con dolor y desespero.
Padrón-Dueñas



fenicia dijo
Que hermoso leerte Armando,en esta paz de la tarde de casi Navidad,mientras me tomo un humeante café y afuera hace frio,el atipico aquí pero que gusta en estas fechas.
Un abrazo desde la provincia de los Indalos.
Feni
17 Diciembre 2011 | 04:47 PM