CONSUMIDITOS POR LA PASION, CAPITULO III
Prologo… Esta es una cadena del típico Culebron que no gusta a nadie y todos se lo beben por la tele… una idea magistral de nuestro apreciado amigo Carlos Ene Eme. Capitulo I… creación del famoso escritor Carlos ene eme
Capitulo II… Obra maestra de la brillamte escritora catalana Lidia Licemar
CAPITULO III
Lina se encontraba perpleja por la situación y sentía un cosquilleo por toda su piel… ante ella se encontraba aquél por el cual se había prometido nunca mas confiar en los hombres… y en su estupor se sintió doblemente engañada.
La sonrisa de Nesto parecía una burla del destino, sin embargo el rebozaba de alegría al comprender que esta era la mujer de su vida y que el destino le daba una agradable sonrisa.
Doña Porfiria lo miraba intrigada al ver a su hijo recuperar el brillo de sus ojos al encontrarse con Angelina. No podía creer que este enlace le diera resultado ya que conocía muy bien la inmensa fortuna de los Altas Torres y Bocanegra-Río Bravo
Los latidos de Alba Porfiria se aceleraban y su mente calculadora se disparaba intentando de buscar una razón por la cual esta boda se celebrase lo antes posible.
Se sentía culpable pero tanbien una triunfadora porque por fin casaría a su hijo con una heredera que le proporcionaría una salida a su eminente vergüenza, ya que habían perdido toda su fortuna por deudas de juego de su difunto esposo.
Aleonar de Pozohondo, notó como la anfitriona respiraba con dificultad y le dijo:
¿Señora se siente bien?... Alba Porfiria intentaba de esconder su preocupación y respondió: No, no es nada Don Aleonar, es que el calor me tiene algo fatigada.
Se acerco a una mesita antigua del siglo XVII que llevaba desde entonces con la familia y toco una campanilla de porcelana que emitía un sonido musical.
Al sentir la campanilla Nesto y Lina dejaron de mirarse… ella lo miraba con cierto rencor y Nesto, la adoraba con la vista.
Alba Porfiria les pidió que pasasen al salón donde había mas fresco y llevaba la campanilla en la mano sin dejar de agitarla. Su nerviosismo era tal, que Nesto le dijo:
Madre ya vienen por favor…
Alba Porfiria sonreía y miraba con ansias hacia la entrada del salón
esperando a la mulata Eustaquia que por fin entra y le dice: Ordene usted señora
Aleonar de Pozohondo rompiendo el hielo se dirige hacia su futuro yerno y le dice… encantado de conocerte en persona porque ya llevo un buen tiempo recibiendo informes de ti y veo que eres un joven sin tachas.
Alba Porfiria interrumpe y le dice: Don Aleonar, ambos sabemos que nuestros hijos son de muy buena familia y me sorprende que usted haya perdido su tiempo indagando por la integridad de mi hijo.
No, no por favor Doña Porfiria es que por naturaleza de nuestras fortunas sin pedir o indagar siempre hay fuentes que por congraciarse nos ofrecen información sobre todos aquellos que se nos acercan… sonríe y mirándole a los ojos le dice: ¿Acaso no esta usted al tanto de nuestra familia? Alba Porfiria una vez más sentía que la sangre le subía al rostro… y se dirigió a Eustaquia y le dice: Eustaquia por favor… una limonada para nuestros invitados… Eustaquia interrumpe: Perdone usted señora ¿No quiere que sirva el te? Una vez más, Alba Porfiria sitio como la sangre se apoderaba de sus rostro y aprovecha la situación para descargar su nerviosismo en Eustaquia.
La mira duramente y le dice: Eustaquia sirva lo que yo le diga y por favor retírese…
Nesto al ver a su madre se dirige a Eustaquia y le dice: Por favor Eustaquia prepara un zumo de maracuyá para refrescar el ambiente.
Mientras tanto Lina no quita su mirada de Nesto… buscando una explicación por su burla Él, totalmente envuelto en su momento mágico interpreta esa mirada como una de admiración y le sonríe. Lina siente que el cuerpo se le estremece pero esta vez no es por el placer, sino por el desagrado que esta mirada de cinismo le proporciona.
Alba Porfiria, siendo una mujer educada y muy inteligente… se dirige hacia don Aleonar y le dice: Perdone usted pero como puede ver… la servidumbre a veces nos desespera… Y la respuesta a su pregunta es que por supuesto ya sabia de su familia y lo compatibles que son nuestros hijos, pero términos generales.
Don Aleonar, miro a su hija y vio en su rostro una señal de desagrado… conocía esa mirada ya que su hija Lina tenia los mismos ojos de su difunta esposa... y por un momento se acordó del rechazo que ésta siempre sintió hacia el. Nunca pudo lograr que su esposa lo amara. Sin embargo Lina lo quiso desde su primer día de vida y la conocía como nadie. Ya se había percatado de la tristeza en la mirada de su hija, pero esta vez era un sentimiento más fuerte… uno que no quería para ella.
Como padre buscaba el mejor enlace matrimonial para su hija, y por primera vez comprendió que estaba repitiendo la historia de su infelicidad, ya que el siempre amo a su esposa, pero ésta nunca le quiso.
Mientras tanto Eustaquia conocedora de la familia nota el nerviosismo de su señora y el brillo de los ojos del señorito Ernesto. Le hace un ademán a la cocinera que no habrá el dichoso te, y le dice: Prepara un zumo de Maracuyá con bastante hielo que en el salón hay fuego. Mientras se sirve el te, en una de las finas tazas de porcelana… que ya estaba tibio y lo bebe con prisa por no ser sorprendida bebiendo el te en la preciada porcelana de la familia…
Ya ve la jarra de fino cristal llena de zumo naranja de maracuyá… y en su mano derecha ve en el fondo de la taza el residuo de este… y siendo supersticiosa…por primera vez en su vida, siente un escalofrío subirle por todo el cuerpo porque era la señal de la muerte… la misma señal que dejo el señor en aquella ultima taza de te minutos antes de su muerte.
Siente otra vez la dichosa campanilla estridente que tanto odiaba… y haciendo la señal de la cruz sobre su pecho dice: La muerte acecha esta casa.
Final de Capitulo III y ahora le toca a mi querido amigo Diego … seguir la trama…







kilifa dijo
Armando.....que historia más bonita!!!
me gustaria seguirla, quien es diego? me dices, porfi?
besitos
2 Marzo 2008 | 10:00 PM