Una mañana de flor y mil colores
Una mañana de flor y mil colores
bajo la sombra de una Ceiba erguida
dos hermanos recogían de su seda
para hacerle a su madre una almohadilla.
Será de olor, de frescas mariposas…
tendrá jazmín, rosas, manzanilla
y abuelita con sus manos temblorosas
bordará nuestros nombres en su orilla.
¿Estás seguro?- dice el más pequeño…
¿Que a mamá le gustan todavía?
¡Claro que si! – dice el mayor risueño
poniéndole su mano en la mejilla.
A mamá le gustan estas cosas
el buen olor, las flores, la alegría
y al verla nos dará una gran sonrisa
y como siempre se sentirá querida.
¡Pues arranquemos las flores más hermosas!
dice el pequeño y se le escapa una sonrisa…
y corre hacia el jardín donde las rosas
Y el mayor le grita: ¡las espinas!
Va el mayor a su paso y mira el cielo
Una lagrima se escapa inadvertida
Es bueno mamá, pero es travieso
No te preocupes… ¡lo cuidaré toda mi vida!
*
Y se fue la luz de la mañana
Y llegó la luna a nuestras vidas
Y su luz estéril, cruel, plateada
Me recuerda aquel jardín antiguo amigo
El rosal, espinas, travesuras
Su sonrisa de ángel y de niño
Sigue el sol, la luz y mil colores
Pero él…
Él no está conmigo. Padrón-Dueñas
















Madeleine De Cubas dijo
Uff, Padrón pareces iluminado. Qué poema más hermoso, de verdad. Cómo describes de bien el amor fraternal, la inocencia, la alegría y complicidad de la infancia, las espinas escondidas en las rosas de la vida, tan díficiles de evitar, el deseo de protección y el dolor de la ausencia. Precioso, amigo. Gracias.
10 Febrero 2008 | 07:04 AM