Sevilla
Dicen que en los siete días
que duró la creación
Después de mil maravillas
Dios, descansó en Sevilla,
Y allí nació la canción.
Que de todos los colores
que le pudo dar al cielo
Desde un bermejo muy oscuro,
a un punzante marrón
Un azulejo morisco,
a Él le dio la inspiración.
Que en la sombra del naranjo
Del jazmín y del limón.
Mientras la brisa jugaba
con la mejor intención
Una lagrima brotaba,
y Dios pensó en el Amor.
Por eso al cantar Sevilla...
Dios enciende sus luceros.
Desde su trono suspira...
¡Ole Sevilla!
¡Te quiero!
Padrón-Dueñas














padron-duenas dijo
Este poema ya lo había puesto en el blog... Pero nuestro amigo Ximo se va a Sevilla y lo vuelvo a poner para todos y para el.
Abrazos
7 Febrero 2008 | 02:22 AM