Las estaciones
Las estaciones nos traen y nos dejan sabores y sinsabores… conozco bien esos inviernos que no perdonan... y dejan ese recuerdo de la nada. La primavera nos recompensa por la espera, pero sigue a lo suyo y nos regala el verano…Lo curioso del verano es que después se va agotando como las pilas de una linterna y llega ese momento que llamamos otoño presagiando ese invierno que nos obliga volver a las cavernas. El ciclo con el tiempo se vuelve cansino y todo parece repetirse.
En el trópico se está de un invierno que parece una primavera a un verano candente y lleno de luz. Esa abundancia de luz, de lo verde, nos recrea la vista y nos da aliento de vida. Porque estas rodeado de una vida efervescente y pujante en todo lo que ves. Siempre están las flores, los aromas de la noche… el sonido de los grillos, la brisa como una orquesta sobre los árboles. Los pájaros imitando los sonidos, ¿o son los sonidos los que los imitan a ellos? Sin proponértelo la piel recibe esa dosis de sol que la va dorando y te sientes parte de esa vida burbujeante que te rodea. Si eres de observar la naturaleza, te quedas ensimismado mirando el bambú, y a aquellas orquídeas que una vez pusiste al tronco del cocotero y parece una explosión de colores. En ese trance, te olvidas de todo o minimizas lo que te agobia. Hasta que la lluvia te recuerda que ella también es parte del proceso y te hace buscar una ventana… desde esta, puedes ver a todas esas ranitas diminutas cantando ese solfeo que embelesa. El cuerpo te pide líquidos y se crean combinaciones de zumos de frutas que no solo son refrescantes, también resultan ser manjares para el paladar.
Las barbacoas son muy frecuentes y salir al patio a conversar es lo más normal… mientras la conversación te ofrece ese cielo estrellado (aunque las luces de la ciudad lo opacan un poco) pero nunca te pierdes a esa luna, que te avisa si viene la lluvia o no. El jazmín de noche se quiere apoderar de todos los aromas y te dices: ¡Que delicia!














www-lacoctelera-com-inaki dijo
Bueno, Armando, no se podía expresar mejor. Qué envidia me das, amigo. He olido los olores, he saboreado los sabores y he llegado a escuchar a la brisa, a los grillos y a las ranitas. Un gusto para los sentidos. Aquí, en Pamplona, tan sólo es cuestión de días que llegue la nieve invernal. Las estaciones están muy marcadas. Así que, cuando llegue el frío, miraré la luna, que es la misma para ambos, y me acordaré de tí y de tus barbacoas. Que lo disfrutes. Un fuerte abrazo.
Iñakito.
26 Enero 2008 | 05:43 PM