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22 Octubre 2007
Que beso más querido
que beso tan reñido
aquél que quería irse
y aún no se había ido
y ya quería quedarse.
Qué impresionante abrazo
quedando entre tu alma
y adormeciendo tu pie,l
duerme, y permanece recuerdo
despierto, lo plasmas en papel
y no llega a tí la calma,
pues te sumió en el desconsuelo
Qué tenemos Padron, que queremos y queremos, y cuando dejamos de querer queremos seguir queriendo.
Un abrazo.
Que amargos son esos besos, pero como todo en esta vida hay ocasiones en las que nos vemos obligados a darlos sin quererlo y decir un adiós que nos acuchilla por dentro y después marchar ,con el alma reducida a cenizas ,sabiendo de ante mano que a podido ser el ultimo ,las razones muchas distancia ,edad ,obligaciones lejanas etc.
Un abrazo poeta
Un último beso se da con el desgarro del alma
Un gemido que se siente,
Y a borbotones sangra,
Como sangra el corazón
Después de una cruel batalla
Ese que es la verdad
Que hace un final precioso...
que casualidad , se ve que salieron despavoridos los ultimos besos
aqui te dejo uno, hoy eres su dueño
Es necesario, cada noche, antes de buscar la entraña del sueño, darse un baño de poesia en tu blog.
Gracias amigo, por que mientras nos regalas tus poemas, nos proporcionas la poesia, necesaria como el pan de cada día, y el descanso de cada noche.
Un abrazo
Armiño Negro
No quiero dar un último beso. No quiero que me den un último beso...no quiero saber si es el último, porque entonces sería muy triste, con un sabor diferente, prefiero no darlo, que no me lo den, y pensar, en caso de intuir algo, que es el penúltimo.
Un abrazo ( sin último beso, ni penúltimo)
Apreciado Padrón te copio el comentario que acabo de escribir en Salud y república.
Saludos.
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Sin ánimo de molestar, creo que la verdad siempre es necesaria.
¿Pero quién se atreve a reconocer que se ha pasado 40 años de su vida equivocado?
Casi nadie.
La persistencia en el error es patética y criminal. Asesina.
Se cuentan los muertos, los desaparecidos, los torturados. Se hace balance y se dice: "el mío tiene menos muertos que el tuyo"
Después de miles de años a nuestras espaldas la gente se sigue enamorando de lo mismo: un buen emblema, una cara bonita, una boina, una fotografía, un icono, ¡qué bueno que estaba el Che!, se merecía un revolcón, dicen las niñas riendo.
Un slogan, un deseo, una promesa, un puro, un uniforme. Luego critican a los publicistas.
Una mentira.
Mientras tanto se siguen masturbándose en la más absoluta soledad del fan, pues no son más que eso “fans”. ¿De quién?, ¿del Che?, no, de una mentira.
Eso sí, de una buena mentira, la mentira de los asesinos.
¡Qué poco y que triste!
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SABATINAS INTEMPESTIVAS – Gregorio Morán
13-10-07 La Vanguardia de Barcelona
Las cenizas del Che
Por más vueltas que le doy, no sé muy bien por dónde empezar. Si por un adolescente que apenas acababa de cumplir veinte años - que era yo- metido hasta las cachas en una pelea imposible, evocando el día que recibió la noticia inexorable de que el Che había muerto. Entonces, y por razones muy obvias, carecíamos de ese sentido del humor que nos vino luego, para añadir que además de Ernesto Guevara, había muerto Marx, y Engels, y Lenin, y Rosa y Gramsci, y que los demás, los supervivientes del viejo esquema, se encontraban en vísperas de un final inquietante. Entonces, humor, lo que se dice humor, no había mucho. Los chistes vinieron luego. Me acuerdo que algunos compañeros de pelea, mucho más a la izquierda que nosotros, arreciaron las visitas de fin de semana a Guadarrama, a la vera de aquel Madrid del bigote breve y el aroma a brillantina, en la idea de ir preparando el terreno para crear un foco guerrillero en la sierra madrileña.
También podría empezar por la construcción del mito y la leyenda, y las consecuencias del icono instalado en la conciencia universal de una izquierda incapaz de afrontar la pregunta del millón: la vía que abrió el Che con su ejemplo, ¿fue fecunda en vida y revoluciones o un matadero donde se enterró lo mejor, lo más capaz, lo más valiente, lo más prometedor de la izquierda latinoamericana? La suma de teólogos cristianos con revolucionarios, que tantos frutos generó en toda América Latina, dejó también un poso de beatería radical. Fíjense que yo puedo decir lo que quiera sobre Rosa Luxemburgo, una de las figuras más notables y coherentes de la izquierda revolucionaria europea, pero la tradición de Rosa Luxemburgo es laica, ilustrada y razonadora, no hay santos y apenas peanas, pero cuando se subió a Ernesto Guevara a la categoría de santo, incluso "a la vera del Dios Padre que estás en los cielos", como rezan los campesinos que peregrinan a la collada de La Hermida donde cayó el mártir, desde ese momento, y tras ser asumido como gran icono protector del Estado cubano, ya no hay nada que hacer. Fuera quedan los razonamientos, los análisis, los balances... ¡Al Che no se le toca! Rosa Luxemburgo fue asesinada de manera más ominosa si cabe que al propio Guevara, pero son dos mundos, dos maneras de enfocar la vida, la revolución y el futuro.
Otro modo de empezar sería seguirle la trayectoria al personaje, desde que era sólo Ernesto Guevara, un argentino de clase media asentada, que recorre la espina dorsal de la América hispana y tras ver mucho padecimiento decide que es más necesario un revolucionario que un galeno. Y no le faltaban razones. ¿Qué hacía un argentino en la revolución cubana? Aún está por estudiar el periodo que va de su entrada en La Habana, el día 4 de enero de 1959, y los sucesivos cargos que desempeñó como pudo, y la decisión de marchar al Congo (1965) en una misión que da vergüenza hasta contarla, porque se trataba de apoyar a Kabila, uno de los asesinos más notables de un continente donde el hombre blanco enseñó, entre otras cosas, cómo se ejemplifican las matanzas. De ministro de Industria a guerrillero embadurnado de negro en el África profunda. Como los santos no necesitan explicarse y sólo se manifiestan a los simples mortales con milagros, no es fácil detenerse ahí. Su relato escueto de los siete meses de experiencia africana lo recuerdo como una pesadilla, porque al leer esas páginas no tenía otra consecuencia que un interrogante, ¿qué carajo había ido a hacer el Che al Congo? No pregunto por los cubanos en África; una operación política de alta estrategia que lamentablemente no pudieron continuar por falta de entidad de Estado. Permítanme la obviedad de decirlo, Cuba no es China, o para ser más exacto, China es todo lo contrario de Cuba. Hasta en los condones, como nos ilustró en tan memorable como vergonzosa ocasión el Líder Supremo desde la plaza de José Martí y a todo el mundo. ¿No se acuerdan ustedes de aquella reflexión fidelista sobre cómo los cubanos tenían un miembro que no cabía en los condones chinos? Pues yo sí, y lo escuché y aún no salgo de mi asombro de que ese sátrapa siga siendo un icono de la izquierda llamada a ser subvencionada; un tipo así no es de fiar. Ya verán, ya verán, cuando muera Fidel, lo que imagino ocurrirá algún día, y empiece a salir la mierdaa borbotones y los acendrados defensores de la revolución empezarán a decir "yo no sabía". O lo que es peor, harán una pausa en sus cátedras los dialécticos y nos explicarán qué cabía entre la contradicción principal y la secundaria, o las diferencias entre las formas y los contenidos en la lucha contra el neoliberalismo. O abocarse a los comparativos, los desesperados comparativos de los filisteos ilustrados. "¿Acaso el imperialismo...?"
Amí la manera más aguda y cruel y necesaria de empezar esta reflexión a contracorriente sobre el Che consiste en tratar de acercarme al tuétano de su historia, su gloria y su leyenda, que al tiempo son su absoluto fracaso político. El foco guerrillero en Bolivia y su simbología. La experiencia guerrillera del Che en Bolivia es un manual de incompetencia, no sólo porque entonces era el país en peores condiciones para intentar una revolución en el campo, sino porque destrozará la vida política de la izquierda boliviana. ¿Por qué Bolivia? Al final, los analistas admiten como razón de peso la obsesión de Ernesto Guevara por acercarse a Argentina. ¡Un foco en Salta!, que por cierto luego se hará con resultado inenarrable.
Como Paraguay no podía ser, se dejó caer en Bolivia. Ese año de 1967 del Che en las selvas bolivianas es estremecedor. Recién ha aparecido en España el libro de Siles del Valle Los últimos días del Che (editorial Debate), que recomiendo sólo para espíritus fuertes y poco dados a rezos y beaterías. Un cuadro implacable que destroza la leyenda para hacerla humana y grandiosa en su miseria. La perplejidad de los campesinos bolivianos ante aquellos marcianos que apestaban. Me emociona aún leer dos entradas del diario de Ernesto Guevara, la del 16 de mayo, junto a Laguna Pirirenda. "Al comenzar la caminata se me inició un cólico fortísimo con vómitos y diarreas. Perdí la noción de todo mientras me llevaban en hamaca; cuando desperté estaba aliviado pero cagado como un niño de pecho. Me prestaron un pantalón, pero sin agua hiedo a mierda a una legua". Situación que debe ligarse a la otra entrada del 10 de septiembre, ya en Río Grande, a menos de un mes de su final trágico, "Se me olvidaba recalcar un hecho. Hoy, después de algo más de seis meses, me bañé".
El valor, la coherencia y la dignidad de un derrotado no puede impedirnos orillar el mito y trascender a la política. La vía del foco guerrillero, de la lucha armada, MESEGUER fue un espejismo político que en vez de adelantar los procesos revolucionarios los retrasó y creó unas expectativas similares a lo que fue el leninismo en Europa occidental. Pero con una diferencia notable. La revolución rusa de octubre del 1917, de la que ahora se cumplen 90 años, fue para Rusia una catástrofe sin paliativos, pero se tradujo para la clase obrera occidental en una ayuda inestimable. El miedo a una revolución comunista en Occidente representó un acicate que permitió a la clase obrera occidental dar un salto de gigante. Por el contrario, la exportación del modelo cubano a América Latina produjo una sangría y abocó a la lucha armada como único modelo. ¡No había otra vía!, aseguran algunos. Siempre hay otra vía, y cuando uno declara una guerra no puede luego echarle la culpa al enemigo. Uno pelea para vencer, no para servir de icono a futuras generaciones. La utopía es religión, la política y el poder son realidades. "Bajarán los del monte y nos liberarán a todos".
Esa fue la paradoja del Che. Sus cenizas sembraron la rebelión y la dignidad pero también la muerte. Cuando oigo gritar "Socialismo o muerte", sé que están escogiendo muerte, o la antesala de la muerte que es la represión implacable. Imagino a Marx, a Lenin, a Rosa Luxemburgo, a Gramsci, a ese puñado de gente que no le tembló el pulso ante el dilema de hacer política, o lo que es lo mismo hacer una revolución o morir en el empeño, imagino, digo, a ellos escuchando a ese payaso venezolano gritando "Socialismo o muerte", y preguntándose cómo es posible que una tarea tan digna como ser revolucionario se haya convertido en un oficio circense. Las cenizas del Che abonaron la muerte. Lo demás es espectáculo.
24 Octubre 2007 | 11:16 AM
Hola Padrón...los besos tienen tantas connotaciones....pero los de despedida, siempre son más tristes....como siempre, me emociona leerte...creo que nunca hay que dar un último beso, porque querra decir que no hay retorno...hay que dejar una puerta abierta a la esperanza y anhelar con todas las fuerzas del corazón...que siempre podamos recibir un beso....
Gracias por este post tan bonito....y un gran beso para ti...pero no de despedida, si no de hasta pronto....
Alberto? la-bruja:
Chico la verdad que eso de la-bruja me gusta... o sera que ya estoy acostumbrado. Bueno a lo que iba... me ha encantado me lees? me ha encantado lo que me has dejado como un comentario. Eso no es un comentario, es un abrazo poético. Gracias porque en estos días me hacen falta muchos de esos abrazos. Veo que nada cambia y son pocos los que saben escuchar... y como duele.
Un abrazo Alberto
Si Diego esos besos amargos, esos besos de despedida que no los podemos evitar y son eternos. Recordar esos besos de despedida... como duelen... pero ese es el precio de saber querer. El dolor.
Un abrazo
quien-si-no:
Pero que palabras tan bonitas me has dejado... gracias por ellas y por ese beso de amistad. Que conste que te leo... y ya te dejare un comentario pero nunca uno tan bello como este que me has dejado al tocar mi puerta.
Y toda aquella persona que toque a mi puerta con palabras así, siempre serán bienvenidos a mis aposentos de amistad.
Saludos
Armiño negro:
Que gusto leerte y gracias por dejarme tus palabras .... me quedare con ellas. Y déjame saber como te ira con esas lecciones porque yo también las necesito.
Un abrazo
Crazy:
Nadie quiere dar esos besos, ni se disfrutan... pero son tan necesarios... es lo ultimo que podemos hacer al decir adiós y decir: siempre te he querido... y no te olvidaré.
Un abrazo
el-peletero:
Gracias por dejarme ese escrito... porque muchas veces es desesperante ver lo cerrada que son las mentes o digamos, ese orgullo de no admitir... la cagamos? Como muy bien sabemos... no hay peor ciego que el enamorado de sus errores. Porque los beatifica y considera que cualquiera que los cuestione blasfema. Así son... que podemos hacer... esta herejía del catecismo de los monos no acepta su responsabilidad ni culpa de sangre. Lo curioso del caso es que son antireligiosos... y llevan unos dogmas y una ceguera tal como una secta.
Un abrazo
No Antonella no, gracias a ti por siempre dejar una huella de amistad, por siempre alabar lo positivo y sembrar el abrazo.
Un gusto leerte y tenerte como amiga
Un abrazo
Hola, cómo estás, espero que bien, yo estoy bien... te saludo y te invito a que visites mi blog.. aidos..
mucho se habla del primer beso...y que suecede con el ultimo? exactamente lo que describes en tu poema. nos deja melancólicos, como niño abandonado, demasiado vulnerables... es el beso que sustituye a toda una declaración.
saluditos!
porque sabemos cuando recibimos el primero pero ignoramos cuando los perdemos todos y enfrentamos el ultimo.. el ultimo beso de una historia que agoniza... el ultimo beso de cierto reproche lastimero.. un ultimo beso que me hara vivir estando muerto un tiempo... que cosas hoy rescibi mi ultimo beso ... sabor mas que amargo mas que solitario, mas que un beso un puñal directo e infame,,, no se a que parte de mi cuerpo porque ya nisiquiera lo siento.....
golosinas:
Yo no recuerdo el primer beso, pero siempre me acuerdo de esos de despedida. Aquel primer beso con premura, lleno de inocencia y nerviosismo, abrió ese capitulo a la vida... lleno de suspiros, despedidas.
Saludos
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Benjamín Rivera dijo
Hola, siempre habrán últimos besos... bueno, te djeo, adios...., visita mi blog..
22 Octubre 2007 | 01:34 AM