El hijo del la palma y el machete
Estaba comentando en otro blogg la formación cultural de los cubanos y ese amor a la vida y el buen humor que los distingue. Es mi opinión que la formación cultural de un niño es la clave a el resto de su existencia. Hace ya un tiempo escribí este poema hablando exactamente de eso.
es aquel niño…
que en el cielo cuelga papalotes.
Que en el campo pone trampa a tomeguines
y persigue a los cocuyos en las noches.
El hijo de la palma y el machete,
es aquel niño…
que usa un trineo hecho de yaguas.
Que la nieve que él conoce es el rocío
y su espada es un palo de guayaba.
El hijo de la palma y el machete
es aquel niño…
que puede correr entre los montes
sin temor a bestia que lo aceche
porque es hijo de un jardín lleno de flores.
El hijo de la palma y el machete,
en su sonrisa…
tiene un toque de inocencia y picardía
habla alto en tono de insolencia
y es experto en los chistes y en la risa
El hijo de la palma y el machete,
con sus manos…
sabe mil ritmos de tambores.
aprende a bailar desde chiquito
y tararea todas las canciones.
El hijo de la palma y el machete,
siempre está alerta…
dispuesto a contestar cualquier pregunta.
Para todo tiene una respuesta
aprendió a ser así desde su cuna.
El hijo de la palma y el machete…
te tutea…
sin saber quien eres, o tu nombre
pero siempre con respeto y con cariño
te trata de iguales, como a un hombre.
El hijo de la palma y el machete,
siente admiración por las estrellas
sin temor, da la cara al cielo
Porque tiene la más bella en su bandera.





el-hombre-del-tibet dijo
Amigo Armando yo he conocido a los hijos de la palma y el machete
Y son tal cual los describes, te contaré una historia.
Estando en un pueblo que se llama Manatí salí en dirección a las Tunas en compañía de mi mujer, al poco de salir del pueblo vi un lago precioso y pensé en parar un rato si no recuerdo mal se llamaba las tunas o las Dunas de Dumañuecos tengo unas fotos preciosas rodeado de niños junto con mi compañera, Allí había unos diez niños iguales que esos de los que hablas , tirándose de un barranco que daba miedo nos pegamos allí por lo menos siete horas , nos reímos y se rieron con los guiris que ni te cuento ,ya que íbamos que parecíamos gambas en fin una maravilla ,como con tan "poco aparentemente " porque aquello era el paraiso se puede ser tan feliz.
Un fuerte abrazo poeta
5 Junio 2007 | 01:20 AM